Nos cuentan qué es para ell@s

Entré en el grupo hace 8 años. Recuerdo cuando mi madre me dijo que me había apuntado a un grupo scout, a mí no me gustaba mucho la idea ya que la imagen que tenía de los scouts era muy diferente a la realidad.

Los 3 primeros años estuve en lobatos que es la unidad para los más peques, durante esos años aprendí muchas cosas sobre el movimiento scout y digamos que eso fue solo el comienzo de lo que iba a aprender y de lo que me iba a aportar este grupo.

Después pasé a tropa que es la unidad de medianos, en esta unidad seguí aprendiendo y creciendo como persona. Aquí empecé a forjar amistades reales y en las que siempre podré confiar.

Ahora estoy en la unidad de pioneros y aún que este sea mi segundo año, puedo decir que es la mejor unidad. En esta unidad he adquirido valores y conocimientos que todos deberían tener. He podido conocerme mucho mejor gracias a las actividades que hemos hecho y he sabido cómo ayudar a otras personas gracias a los valores aprendidos.

Lo mejor de los scouts son las acampadas y los campamentos, son días de total desconexión y disfrute, y también de mucho aprendizaje. A mí, los campamentos me han servido muchas veces de superación y he cumplido objetivos que jamás pensé que podría completar, pero gracias al apoyo de mis compañeros y de los monitores los he podido cumplir Los scouts me han aportado tanto. Para mí, son un espacio donde puedo ser yo misma sin necesidad de demostrar algo que en realidad no me representa.

Claudia Esteban Martínez, pionera.

Hola, soy Vera del Grupo Scout Calasanz-Val. Yo entré a este Grupo cuando tenía unos 7 años (y ahora tengo 10). Entré con mi hermano Hugo y con mi amiga Lucía, yo no conocía a nadie menos a ellos dos.

Yo no me considero tímida, pero era un sitio nuevo así que al principio lo era un poco. Empecé a hablar con los monitores y enseguida me cayeron genial, eran todos muy graciosos y simpáticos.

Los primeros días solo me relacionaba con ellos, con mi hermano y con Lucía, pero luego empecé a hablar con dos chicas llamadas Mónica y Lidia, ellas me presentaron a Sandra. Poco a poco ya hablaba con todos.

Se iba acercando mi primera acampada, y yo estaba muy nerviosa, pero a la vez súper emocionada. ¡Ya era hoy! Mi primera acampada, estábamos esperando el autobús. ¡Estaba muy nerviosa! Ya llegó el autobús, le di un muy fuerte abrazo a mis padres y me subí. Vamos a decir que me lo pasé muy bien menos por una cosa ¡zombis! No de verdad, claro, pero es que resulta que era la acampada de Halloween y a mí tampoco es que ese rollo me vaya mucho.

Después de esa acampada, todos los sábados lo primero que pensaba al despertarme eran las cosas divertidas que íbamos a hacer en ronda. Me encantaban (y me siguen encantando) los scouts. Ir a los scouts me ha enseñado muchas cosas nuevas como la importancia que tiene cuidar de la naturaleza, que es necesario cuidar y respetar todo lo que tienes a tu alrededor, pero sobre todo cómo convivir en manada, amo a mi manada y no la cambiaría por nada del mundo. Ir a los scouts ha cambiado mucho mi personalidad, mi comportamiento y un poco mi vida en general.

Dentro de poco pasaré a Tropa y supongo que no será igual que Lobatos (aunque ya soy team lobatos para siempre), y quién sabe, igual hasta llego a ser monitora.

Vera López Ballesteros, lobata.

Me llamo Claudia, tengo 12 años y si no hubiera entrado en el grupo hace seis años no se qué estaría haciendo ahora. Descubrí el grupo gracias a mi madre que fue de pequeña scout aquí y mi hermana que entró un año antes que yo y sigue todavía comprometida.

Después de mi primer campamento de verano en 2019 me terminó de encantar el venir a los scouts. El Grupo Scout Calasanz Val es mi segunda familia con la que cada sábado disfruto de una tarde llena de risas y buen rollo he hecho muy bueno amigos y he vivido momentos inolvidables. ¡Y los que me quedan por vivir!


Claudia López de Quintana Sánchez, tropera.